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ESPAÑA: POR QUÉ EL PODER TIENEN PÁNICO A PODEMOS
(demasiado antiguo para responder)
Phillip Morris
2016-03-01 20:45:29 UTC
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Raw Message
Crónicas desde España :

POR QUÉ EL (VERDADERO) PODER TIENE PÁNICO
A QUE PODEMOS ENTRE EN EL GOBIERNO

Carlos Enrique Bayo, Director de PUBLICO.es

Una de las argumentaciones políticas más inverosímiles sobre mayorías
parlamentarias fue la que ofreció este lunes Pedro Sánchez al Comité
Federal del PSOE: "...ya nos gustaría a nosotros poder formar un
gobierno de izquierda, pero que la suma no da, que desgraciadamente
los escaños de la izquierda en el Congreso de los Diputados no son más
que los escaños de la derecha..." (161 diputados, frente a los 163 que
reúnen PP y C's). En consecuencia, ha dedicado todos sus esfuerzos a
cerrar un pacto con la menor de esas fuerzas de la derecha, y así ahora
suma... 130 escaños.

Algo asombroso para quien tiene un doctorado en Economía y Empresa:
para construir una mayoría prefiere a los 40 diputados de Ciudadanos
que a los 71 de Podemos+IU(UP). Y, como le gustaría "un gobierno de
izquierda", cierra unos acuerdos con ese partido derechista que son
considerados inaceptables por todas las formaciones izquierdistas. Y lo
hace "discretamente" al margen de esas últimas y mientras está
negociando con ellas un "Gobierno de progreso". Tan "discretamente"
que su cumbre bilateral con Albert Rivera para cerrar su pacto se cele-
braba en secreto y simultáneamente a la negociación "a cuatro" del
PSOE con el resto de la izquierda en la que él había declinado participar.
Sin duda, por problemas de agenda.

Aunque lo más curioso es que ese viraje socialista hacia la derecha
minoritaria se produce cuando Sánchez ya sabe que en el otro lado del
espectro político tiene asegurada la investidura en segunda votación: 167
votos a favor (PSOE, Podemos, Compromís, IU y PNV) y 163 en contra
(PP y C's), con la abstención o ausencia de ERC y DiL. Eso es lo que
quedó claro en su reunión con Pablo Iglesias, pero poco después el
secretario general socialista se vio obligado a renunciar a eso que dice
que le "gustaría" tanto.

Es un secreto a voces que son presiones internas y externas las que le
fuerzan a buscar una alianza contra-natura (que le pregunten al PSC)
con Ciudadanos, pero son fundamentalmente los poderes económicos
los que le obligan a ello, porque está claro, como explica el profesor
Vicenç Navarro, que C's es la expresión política del Ibex-35, su doctrina
es aún más neoliberal que la del PP y el tema económico es el obstáculo
central para la formación de un Gobierno de izquierdas. Y el famoso
obstáculo del referéndum soberanista en Catalunya no es más que una
excusa del PSOE y de las derechas para que se establezca ese Gobierno
de izquierdas.

Por mucho que Sánchez insista ahora en que el programa de gobierno
pactado con Ciudadanos es "progresista y de cambio", no sólo es que
no convenza a Podemos de ello sino que esa tesis es rechazada de plano
tanto por los otros partidos de las izquierdas como por los sindicatos,
las mareas y los movimientos cívicos y sociales. Además, pretender que
votar contra ese pacto PSOE-C's es apoyar a Rajoy es un sofisma:
como hago una inferencia falsa -que si no se aprueba esa investidura
de Sánchez se le entregará el poder a Rajoy- llego a una conclusión
viciada.

Para empezar, el anunciado fracaso de la investidura del líder socialista
se produce porque tras su pacto con Rivera se queda sólo con el apoyo
de Ciudadanos y el voto en contra de todos los demás, cuando en la otra
alternativa contaba con los votos de varias formaciones (Podemos,
Compromís, IU y PNV) y la abstención de otras dos (ERC y DiL). Pero
el escollo insuperable de esa opción consistía en que había que dejar a
Podemos entrar en el Gobierno -demanda comprensible cuando está casi
igualado con el PSOE en número de votos- y eso es anatema para los
poderes fácticos en España y en Europa: ni la Troika ni las grandes
corporaciones y entidades financieras van a permitir que llegue al Eje-
cutivo de la cuarta potencia europea un movimiento dispuesto a tirar de
la manta del expolio de fondos públicos y a acabar de golpe con las
destructivas políticas de austeridad económica.

Nada más comprobarse el auge de Iglesias con los resultados de las
elecciones europeas de 2014, el presidente de Banco Sabadell, Josep
Oliu, proclamó: "Necesitamos un Podemos de derechas". De ahí surgió
la operación Ciudadanos. Ahora, es el presidente de la constructora
OHL, Juan Miguel Villar Mir, el que proclama que es preciso pactar un
acuerdo de gobierno PP-PSOE junto al "sentido común de Ciudadanos"
para impedir "la presencia de Podemos" en un Ejecutivo.

En cuanto a las presiones internas para que Sánchez impida la entrada
de Iglesias en un Gobierno de cambio -en las que incluso participan
barones del PSOE que al mismo tiempo pactan con Podemos sus
presupuestos autonómicos-, las más notorias son las de Susana Díaz,
hasta el punto de que en los mentideros socialistas andaluces se afirma
que la sultana llegó a transmitir a Rajoy, a través de altos ejecutivos
del Ibex-35, la oferta de poner a "sus" 22 diputados del PSOE-A al
servicio de una Gran Coalición con C's, sólo para frenar a Podemos.

Sea o no cierto, lo innegable es que el ascenso de Podemos causa
auténtico pánico entre las tradicionales clases dirigentes, sobre todo
donde puedan levantarse alfombras que tapan corruptelas y cosas
peores... una vez visto el efecto del ascenso de los movimientos del
cambio en las comunidades y ayuntamientos donde está aflorando
el lodazal de la corrupción enquistada durante décadas de gobiernos
impunes. Y la pretensión de Iglesias de llegar, a través de la vicepre-
sidencia, a conocer los monstruos que se esconden en las alcantarillas
del espionaje y de Interior -jamás saneadas tras el fin de la dictadura-,
provocó reacciones horrorizadas. ¿Qué será lo que hay ahí que no
se puede saber?

En cualquier caso, el empeño de Sánchez en dejar en evidencia a
Iglesias en una investidura en la que supuestamente debería darle un
cheque en blanco para que gobierne mediante pactos de "centroderecha"
-como él mismo define ahora su alianza con Rivera- corresponde a
una evidencia demoscópica que la serie de los últimos sondeos dejan
bien clara: unas nuevas elecciones pintan muy mal para los dos grandes
del bipartidismo.

Porque, y ya para terminar, el sofisma de que no apoyar el acuerdo
PSOE-C's es darle el poder a Rajoy falla también por la aritmética elec-
toral (y no sólo la parlamentaria). En vista de todos estos órdagos, lo
más probable es que vayamos a unas nuevas elecciones en las que el
PP puede llegar a perder más de un millón de votos -según la última
encuesta de Invymark para La Sexta-, el PSOE se quedará estancado
en su nivel electoral más bajo de la democracia y Podemos seguirá
subiendo para empatar con los socialistas. Entonces sí que no quedaría
más remedio que hacer un Gobierno de coalición PSOE-Podemos.

Como eso causa pavor a los que de verdad mandan en España y en
Europa, las presiones para que se alcance una Gran Coalición -siempre
excluyendo a Podemos del poder- van a ser frenéticas. Incluidas las
que busquen descabalgar de La Moncloa al propio Rajoy, a quien
(según Sigma-2) el 72% de los electores piden que dimita por la corrup-
ción y al que el 48% de los propios votantes del PP no quieren como
candidato a la Presidencia.

Es precisamente Rajoy el que tiene muy poco futuro político en 2016.

-o0o-
Colt 45
2016-03-02 11:53:30 UTC
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Raw Message
Post by Phillip Morris
POR QUÉ EL (VERDADERO) PODER TIENE PÁNICO
A QUE PODEMOS ENTRE EN EL GOBIERNO
Carlos Enrique Bayo, Director de PUBLICO.es
Una de las argumentaciones políticas más inverosímiles sobre mayorías
parlamentarias fue la que ofreció este lunes Pedro Sánchez al Comité
Federal del PSOE: "...ya nos gustaría a nosotros poder formar un
gobierno de izquierda, pero que la suma no da, que desgraciadamente
los escaños de la izquierda en el Congreso de los Diputados no son más
que los escaños de la derecha..." (161 diputados, frente a los 163 que
reúnen PP y C's). En consecuencia, ha dedicado todos sus esfuerzos a
cerrar un pacto con la menor de esas fuerzas de la derecha, y así ahora
suma... 130 escaños.
para construir una mayoría prefiere a los 40 diputados de Ciudadanos
que a los 71 de Podemos+IU(UP). Y, como le gustaría "un gobierno de
izquierda", cierra unos acuerdos con ese partido derechista que son
considerados inaceptables por todas las formaciones izquierdistas. Y lo
hace "discretamente" al margen de esas últimas y mientras está
negociando con ellas un "Gobierno de progreso". Tan "discretamente"
que su cumbre bilateral con Albert Rivera para cerrar su pacto se cele-
braba en secreto y simultáneamente a la negociación "a cuatro" del
PSOE con el resto de la izquierda en la que él había declinado participar.
Sin duda, por problemas de agenda.
Aunque lo más curioso es que ese viraje socialista hacia la derecha
minoritaria se produce cuando Sánchez ya sabe que en el otro lado del
espectro político tiene asegurada la investidura en segunda votación: 167
votos a favor (PSOE, Podemos, Compromís, IU y PNV) y 163 en contra
(PP y C's), con la abstención o ausencia de ERC y DiL. Eso es lo que
quedó claro en su reunión con Pablo Iglesias, pero poco después el
secretario general socialista se vio obligado a renunciar a eso que dice
que le "gustaría" tanto.
Es un secreto a voces que son presiones internas y externas las que le
fuerzan a buscar una alianza contra-natura (que le pregunten al PSC)
con Ciudadanos, pero son fundamentalmente los poderes económicos
los que le obligan a ello, porque está claro, como explica el profesor
Vicenç Navarro, que C's es la expresión política del Ibex-35, su doctrina
es aún más neoliberal que la del PP y el tema económico es el obstáculo
central para la formación de un Gobierno de izquierdas. Y el famoso
obstáculo del referéndum soberanista en Catalunya no es más que una
excusa del PSOE y de las derechas para que se establezca ese Gobierno
de izquierdas.
Por mucho que Sánchez insista ahora en que el programa de gobierno
pactado con Ciudadanos es "progresista y de cambio", no sólo es que
no convenza a Podemos de ello sino que esa tesis es rechazada de plano
tanto por los otros partidos de las izquierdas como por los sindicatos,
las mareas y los movimientos cívicos y sociales. Además, pretender que
como hago una inferencia falsa -que si no se aprueba esa investidura
de Sánchez se le entregará el poder a Rajoy- llego a una conclusión
viciada.
Para empezar, el anunciado fracaso de la investidura del líder socialista
se produce porque tras su pacto con Rivera se queda sólo con el apoyo
de Ciudadanos y el voto en contra de todos los demás, cuando en la otra
alternativa contaba con los votos de varias formaciones (Podemos,
Compromís, IU y PNV) y la abstención de otras dos (ERC y DiL). Pero
el escollo insuperable de esa opción consistía en que había que dejar a
Podemos entrar en el Gobierno -demanda comprensible cuando está casi
igualado con el PSOE en número de votos- y eso es anatema para los
poderes fácticos en España y en Europa: ni la Troika ni las grandes
corporaciones y entidades financieras van a permitir que llegue al Eje-
cutivo de la cuarta potencia europea un movimiento dispuesto a tirar de
la manta del expolio de fondos públicos y a acabar de golpe con las
destructivas políticas de austeridad económica.
Nada más comprobarse el auge de Iglesias con los resultados de las
elecciones europeas de 2014, el presidente de Banco Sabadell, Josep
Oliu, proclamó: "Necesitamos un Podemos de derechas". De ahí surgió
la operación Ciudadanos. Ahora, es el presidente de la constructora
OHL, Juan Miguel Villar Mir, el que proclama que es preciso pactar un
acuerdo de gobierno PP-PSOE junto al "sentido común de Ciudadanos"
para impedir "la presencia de Podemos" en un Ejecutivo.
En cuanto a las presiones internas para que Sánchez impida la entrada
de Iglesias en un Gobierno de cambio -en las que incluso participan
barones del PSOE que al mismo tiempo pactan con Podemos sus
presupuestos autonómicos-, las más notorias son las de Susana Díaz,
hasta el punto de que en los mentideros socialistas andaluces se afirma
que la sultana llegó a transmitir a Rajoy, a través de altos ejecutivos
del Ibex-35, la oferta de poner a "sus" 22 diputados del PSOE-A al
servicio de una Gran Coalición con C's, sólo para frenar a Podemos.
Sea o no cierto, lo innegable es que el ascenso de Podemos causa
auténtico pánico entre las tradicionales clases dirigentes, sobre todo
donde puedan levantarse alfombras que tapan corruptelas y cosas
peores... una vez visto el efecto del ascenso de los movimientos del
cambio en las comunidades y ayuntamientos donde está aflorando
el lodazal de la corrupción enquistada durante décadas de gobiernos
impunes. Y la pretensión de Iglesias de llegar, a través de la vicepre-
sidencia, a conocer los monstruos que se esconden en las alcantarillas
del espionaje y de Interior -jamás saneadas tras el fin de la dictadura-,
provocó reacciones horrorizadas. ¿Qué será lo que hay ahí que no
se puede saber?
En cualquier caso, el empeño de Sánchez en dejar en evidencia a
Iglesias en una investidura en la que supuestamente debería darle un
cheque en blanco para que gobierne mediante pactos de "centroderecha"
-como él mismo define ahora su alianza con Rivera- corresponde a
una evidencia demoscópica que la serie de los últimos sondeos dejan
bien clara: unas nuevas elecciones pintan muy mal para los dos grandes
del bipartidismo.
Porque, y ya para terminar, el sofisma de que no apoyar el acuerdo
PSOE-C's es darle el poder a Rajoy falla también por la aritmética elec-
toral (y no sólo la parlamentaria). En vista de todos estos órdagos, lo
más probable es que vayamos a unas nuevas elecciones en las que el
PP puede llegar a perder más de un millón de votos -según la última
encuesta de Invymark para La Sexta-, el PSOE se quedará estancado
en su nivel electoral más bajo de la democracia y Podemos seguirá
subiendo para empatar con los socialistas. Entonces sí que no quedaría
más remedio que hacer un Gobierno de coalición PSOE-Podemos.
Como eso causa pavor a los que de verdad mandan en España y en
Europa, las presiones para que se alcance una Gran Coalición -siempre
excluyendo a Podemos del poder- van a ser frenéticas. Incluidas las
que busquen descabalgar de La Moncloa al propio Rajoy, a quien
(según Sigma-2) el 72% de los electores piden que dimita por la corrup-
ción y al que el 48% de los propios votantes del PP no quieren como
candidato a la Presidencia.
Es precisamente Rajoy el que tiene muy poco futuro político en 2016.
-o0o-
Creer en Podemos es "commerse el marrón" atravesado.

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